Mercados

El alivio sobre Ormuz y el descenso del crudo refuerzan el optimismo de los mercados europeos y asiáticos

El Ibex 35 prolongó este miércoles el impulso que le permitió romper ayer por primera vez la barrera de los 20.000 puntos y llegó a superar los 20.150 enteros, en una jornada marcada por el renovado optimismo de los mercados internacionales. El selectivo español avanzaba cerca del 0,7% en los primeros compases de la sesión, acompañado por las principales bolsas europeas y asiáticas.

El mercado español volvía a apoyarse en el buen tono de los grandes valores y en varias referencias empresariales. Entre los mayores avances destacaban Solaria y Acerinox, mientras que Bankinter, BBVA y Telefónica registraban ligeros descensos. Los inversores también recibían con interés los resultados de Siemens Gamesa, que volvió a beneficios por primera vez desde 2022 tras ganar 56 millones de euros en su tercer trimestre fiscal, y el visto bueno de la Reserva Federal estadounidense a la compra de Webster Financial por parte de Banco Santander.

El optimismo no ha sido exclusivo del mercado español. Las principales bolsas europeas abrían también en positivo, con Fráncfort liderando las ganancias, seguida de Londres y París, prolongando el buen comportamiento registrado horas antes en Asia.

Detrás de ese movimiento se encuentra el cambio de percepción sobre el conflicto en Oriente Próximo. Los mercados empiezan a descontar que la tensión no desembocará en un cierre del estrecho de Ormuz, la principal vía de salida del petróleo del Golfo Pérsico. Esa expectativa ha permitido contener el precio del crudo, con el Brent estabilizado ligeramente por encima de los 79 dólares por barril, reduciendo el temor a un nuevo repunte de la inflación y a un endurecimiento adicional de la política monetaria.

La ola alcista ya se había dejado sentir horas antes en Asia. Tokio lideró las ganancias con un salto del 3,5%, seguido de Seúl (4,3%), en una sesión marcada por el renovado apetito por las tecnológicas y por la expectativa de que el conflicto en Oriente Próximo no desemboque en el cierre del estrecho de Ormuz. La combinación del descenso del petróleo y de las fuertes inversiones en inteligencia artificial, que siguen impulsando a Wall Street hacia máximos históricos, reforzó el apetito por el riesgo en los mercados internacionales.

En el mercado de deuda, la rentabilidad del bono español a diez años descendía hasta el 3,52%, mientras que el euro se apreciaba frente al dólar y se intercambiaba a 1,1545 dólares.